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Algunos gurús del marketing afirman que todo en la vida son ventas. Justifican esta afirmación alegando que todos somos vendedores en potencia porque todos, en algún momento, vendemos algo a alguien.

 Para ellos tiene mucho sentido pues hace referencia directamente a su profesión. Utilizan este axioma para hacernos ver la importancia de aprender a vender y venderse bien.

 Sin embargo, yo no estoy del todo de acuerdo. Una cosa es coquetear un poco y tratar de mostrar alguna cualidad tuya, o de algo tuyo, en un momento puntual. Pero otra cosa es hacerlo habitualmente y dedicarse, como profesional, a vender.

 Según el experto y líder mundial de MLM Randy Gage, sólo una de cada diez personas está capacitada o tiene cualidades para vender. Esto no es ni bueno ni malo, es solo que no a todo el mundo tiene por qué gustarle las ventas. Ni tampoco, todos, tenemos por qué movernos bien en ese terreno.

 Tampoco todo el mundo sirve para jugar al futbol, o escribir, o trabajar como operario en cadena. Cada uno tiene su propio talento y no todos tenemos las mismas cualidades o gustos, ni tenemos porqué dedicarnos a lo mismo.

 Es cierto que todos podemos aprender técnicas y estrategias para vender, y que con un buen plan de trabajo y perseverancia cualquiera puede llegar a ser un vendedor más o menos aceptable. Pero si no te gusta vender y tu carácter y personalidad no encajan con esta profesión jamás serás un buen vendedor. Para todo hay que valer.

 Afortunadamente, para quienes no somos vendedores natos y nos dedicamos al Marketing de Redes, la venta directa y el marketing son conceptos diferentes, aunque el objetivo final sea el mismo.

 

 “Soy un vendedor horrible y no tengo ningún deseo de mejorar.

  Sin embargo, sí que estoy muy orgulloso de ser un gran profesional del marketing.”

  –Randy Gage

 

 Quienes afirman que todo en la vida son ventas son quienes se dedican a ello y sienten vocación por su profesión de vendedores. Han hecho de las ventas su modo de vida y utilizan sus artes para todo. Ven una venta en cualquier lugar, momento y situación.

 Sostienen que en cualquier relación personal puede producirse un proceso de venta en cualquier momento. Ya sea para conseguir que tu madre te compre una chuchería, cuando eres un niño, o para conseguir un beso de alguien que te gusta, o para conseguir un empleo. Según ellos, para todo tienes que venderte.

 Curiosamente, quienes más defienden esta premisa son, sobre todo, los que se dedican a vender cursos de formación en técnicas de venta.

 

 

ventas

 

 Para dedicarse a las ventas no hace falta joder

 

 No se debe generalizar, y no voy a decir que todo proceso de ventas, ni todos los vendedores, sean iguales. Pero todos tenemos en mente al típico vendedor pesado que no acepta un no por respuesta. Para ellos, vender es inducir a la gente a adquirir bienes o servicios que, en muchos casos, ni quieren ni necesitan.

 Muchas veces lo hacen en momentos y lugares inapropiados, utilizando técnicas de control y manipulación que, unas veces pueden ser muy sutiles, pero, otras, muy intrusivas y agresivas.

 Por eso, cada vez más, se incluyen técnicas y herramientas de psicología aplicada o programación neuro lingüística (PNL), en los cursos de formación para vendedores. Así se preparan para saber manejar a sus potenciales clientes de un modo más eficiente.

 Aunque, por supuesto, ellos no lo van a admitir. Dirán que utilizan todo eso para entender y empatizar con su público y así poder satisfacer mejor sus necesidades.

    

 

 ¿Tan necesitados están algunos para recurrir a esos métodos?

 

Quienes se dedican a las ventas saben muy bien que, para conseguir su objetivo, no solo van a tener que utilizar esas técnicas, sino que también van a tener que interpretar un papel. En muchas ocasiones van a tener que fingir y ofrecer una cara que en realidad es una máscara. Van a tener que ponerse el disfraz y hacer teatro.

Llámame ingenuo, pero, creo que no es ético, y no es necesario, manipular o engañar a la gente para que compren algo que no quieren, no necesitan, o no se pueden permitir, sólo para cubrir una tabla de objetivos y llevarse una comisión. No hay honradez, integridad ni deportividad en eso y no es para sentirse orgulloso.

El objetivo primordial de cualquier empresa y cualquier profesional debería ser siempre el de servir y facilitar la vida a su público. No el de forzar las ventas para conseguir más beneficios a toda costa. Repito; llámame ingenuo si quieres.

 

 

 Vender es un oficio de artistas 

 

Que nadie me malinterprete porque no estoy criticando la profesión, al contrario. Creo que la venta directa, bien hecha, es un arte. Ser un buen vendedor, integro y honesto, no está al alcance de cualquiera.

Esto es algo muy difícil que puede convertirse en una cruz para quienes no son unos pura sangre de las ventas. Realmente es muy meritorio ponerse el traje de vendedor, con tu mejor sonrisa incluida, y salir cada día a la calle para intentar alcanzar los objetivos que te marque la empresa.

Aunque, como ocurre en otros oficios, también hay piratas y malas praxis provocadas por el oportunismo, el intrusismo, y la falta de formación.

Pero eso es la venta. Así es el juego y todos conocemos las reglas. La buena noticia es que a nadie se nos obliga a jugar. Ni cómo publico y potenciales clientes, ni como vendedores.

Si eres de los que creen que en la vida todo son ventas, que para conseguir algo te tienes que vender de un modo u otro y que para conseguir tus objetivos vale todo, en mi opinión, estás tomando una actitud errónea.

 

 

¿Cómo aplicamos todo esto a nuestra vida y al MLM?

 

 Todos tenemos dos opciones con respecto al modo de vida que elijamos vivir y cómo decidamos establecer nuestras relaciones y conseguir nuestros objetivos. Podemos ganarnos la vida, o podemos diseñarla y construirla.

 Parafraseando a Alex Rovira, en su libro La brújula interior, digamos que “creer que hay que ganarse la vida implica creer que desde el momento en que nacemos, la vida, está perdida”. Quienes creen que tienen que ganarse la vida parten en desventaja porque arrastran una limitación enorme. Se están limitando a tener que venderse siempre para poder obtener lo que necesiten, para relacionarse y para sobrevivir.

 Pero “la vida no hay que ganársela, la vida ya está ganada”.  Nacemos siendo los únicos dueños de nuestro destino. Con pleno poder y libertad para decidir sobre él y, también, con plena responsabilidad. Cada uno es responsable de su vida y cada uno la vive como quiere.

 Si decides tomar la opción de ganarte la vida, tendrás que venderte. Tendrás que ganarte cada día tu trozo de pan, tu parte del pastel, tu comisión. Pasarás tu vida intercambiando tiempo por dinero y haciendo cosas que, quizá, no quieras hacer. Todo por un sueldo, por un poco de reconocimiento o por compañía.

 Pero, si decides diseñar tu vida y crear tu propio destino nunca tendrás que vender nada. La gente te buscará y querrá estar contigo. Serán otros los que vengan a ti a comprar tu experiencia y tus conocimientos sin que tú tengas que perseguirles, molestarles, engañarles o suplicarles. No tendrás que hacer ningún teatro absurdo interpretando un papel y fingiendo ser lo que no eres.

 Porque de eso trata la vida y para eso venimos a vivirla. Se trata de que seas auténtico y, ser auténtico, no es ser original o diferente; es ser coherente con uno mismo.

 

 Cómo vender sin vender

 

 Primero tienes que escuchar a tu voz interior y encontrar tu elemento, ese en el que te desenvuelves de maravilla. Después, debes tener el coraje para hacer eso que te inspira, viviendo tu vida como a ti te gustaría vivirla, en coherencia.

 Si haces esto, puedes llegar a ser el mejor vendedor del mundo sin necesidad de vender nada. Vendiendo sin vender, de un modo natural. En ese caso nada es venta, en realidad, todo es dar y recibir. Todo es compartir.

 Por supuesto, si te decides a emprender y montas tu propio negocio, vas a tener que mover tus productos o servicios. Tendrás que formalizar y cerrar muchos contratos de compra-venta y generar ingresos y un flujo de caja. Más que nada porque todos necesitamos comer y a todos nos gusta vivir bien.

 Pero el camino hasta llegar a ese punto es muy diferente con una filosofía o con otra. Sobre todo si tu negocio se basa en las relaciones personales y la recomendación, como ocurre con los negocios unipersonales o en el marketing de redes.

 No te preocupes tanto de la venta rápida e insustancial y ocúpate más de construir una base sólida de prospectos.

 La mayoría de la gente cree, erróneamente, que el marketing de redes consiste en vender, cuando en realidad se basa en identificar a candidatos cualificados e interesados para mostrarles tu mensaje y dejar que ellos decidan, sin presionarles.

 

 “El marketing de redes se basa en una filosofía muy sencilla pero bastante profunda:

  Buscamos a gente que busca.”

  -Randy Gage-

 

 Pero, como digo siempre, todo esto es sólo mi forma de pensar y actuar. Recuerda que yo no aconsejo nada a nadie, sólo escribo para que quien quiera entender entienda.

 En fin, amigo mío; ahora ya no podrás decir nunca que nadie te avisó.

 

 Gracias por formar parte de este proyecto

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