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  “Me voy a dar un homenaje que me lo he ganado”. ¿Te suena? Y “Me voy a dar un caprichito porque yo lo valgo. Son frases muy populares y recurrentes que todos utilizamos alguna vez justo antes de recompensarnos por algo; por algún esfuerzo realizado, tras una jornada de trabajo, o simplemente porque sí.

 Y no hay nada de malo en esto cuando realmente nos lo hemos ganado; muy al contrario, es algo realmente gratificante.

 El problema viene cuando se desvirtúa este concepto y empezamos a aplicarlo sistemáticamente exigiendo el trofeo antes de ganar el juego. O cuando nos creemos superiores a los demás y con derecho a todo lo que queramos solo por nuestra cara bonita, porque somos más chulos que un ocho y queremos conseguirlo todo ya, como se suele decir, “by the face”.

 Es la cultura del mínimo esfuerzo que adopta este principio, o ley, universal (la ley del menor esfuerzo) pero mal entendido, tergiversando y adulterando su esencia sin molestarse en comprender cuál es su significado ni tener en cuenta todas las demás leyes que interactúan con él.

 

¿De qué hablamos hoy?

 

 Las leyes espirituales del éxito

Según nos cuenta el autor Deepak Chopra, que a su vez se inspira y se basa en las enseñanzas tradicionales de la cultura hindú, existen siete leyes espirituales para alcanzar el éxito en la vida. Estas leyes son:

 

1. La ley de la potencialidad pura:

La fuente de toda creación es la conciencia. La potencialidad pura que busca expresarse para pasar de lo no manifiesto a lo manifiesto”.

 

2. La ley del dar:

“El universo opera por medio de un intercambio dinámico. Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida”.

 

3. La ley del karma o de causa y efecto:

Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera. Cosechamos lo que sembramos”.

 

4. La ley del menor esfuerzo:

 Es de la que hablamos en este artículo. Continúa leyendo para saber de qué trata.

 

5. La ley de la intención y del deseo:

“Inmanente en toda intención y en todo deseo está el mecanismo para su realización”.

 

6. La ley del desapego:

La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego. En la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior”.

 

7. La ley del dharma o propósito en la vida:

“Todo el mundo tiene un propósito en la vida, un don único o talento especial para ofrecer a los demás”.

 

Hoy vamos a hablar de la ley del menor esfuerzo y de cómo se malinterpreta y se adultera hasta convertirla en la cultura del porque yo lo valgo. Pero antes vamos a ver, de un modo muy breve, en qué consiste en realidad.

 

     Ley del menor esfuerzo

 

 La ley del menor esfuerzo

Básicamente se trata de actuar del mismo modo que actúa la Madre Tierra, que ahorra energía y no la malgasta en el arduo e inútil trabajo de la resistencia. Se trata de fluir con el TODO y ser coherentes con nuestra propia naturaleza.

 

 “Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción; el de la no resistencia. Por consiguiente, es el principio de la armo­nía y el amor”.

 

Afirma que lo que conocemos normalmente como mi­lagros son en realidad manifestaciones de la ley del menor esfuerzo.

Pero solo cuando estamos en armonía con la naturaleza, cuando estamos seguros del conocimiento de nuestro verdadero yo, es cuando podemos utilizar esta ley, por lo que se hace necesario un trabajo de autoconocimiento y desarrollo personal importante para poder aplicar este principio.

Nos dice que el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor, y no desde el ego, es mínimo porque es la ener­gía del amor la que aglutina la naturaleza.

 Es decir, tal y como defendemos siempre en setuelcambio; cuando amas lo que haces y lo haces sin apego a ningún resultado, sino simplemente por puro amor, nada supone un esfuerzo porque la naturaleza misma, el TODO, se encarga de aportar toda la energía necesaria para poder llevar a cabo tu empresa.

 

 “La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad, con despreocupación, con armonía y con amor. Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor, creamos éxito y buena fortuna con gran facilidad”.

 

 

 Según nos explica Chopra, la ley del menor esfuerzo tiene tres componen­tes para poner en funcionamiento este principio de “hacer me­nos para lograr más“. Son los siguientes:

 

 1. La aceptación

La aceptación es la no resistencia, es fluir en paz y armonía.

 “Es con­traer el compromiso de aceptar a las perso­nas, las situaciones, las circunstancias y los he­chos tal como se presenten”.

 

 2. La responsabilidad

Esto significa hacerse responsable cada uno de su vida y de sus circunstancias no culpando a na­die o a nada, ni siquiera a uno mismo, de su situación sea cual sea.

 “Una vez aceptado un suce­so, un problema o una circunstancia, responsabilidad es la capacidad de tener una respues­ta creativa a la situación tal como es en este momento”.

 

 3. Asumir una actitud no defensiva

Esto significa que nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad del ego de tener razón y convencer o persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto.

 “Renunciando a la necesidad de defender nuestro punto de vista, a través de esa renuncia, logramos acceso a una cantidad enorme de ener­gía que anteriormente desperdiciábamos”.

 

En resumen, la ley del menor esfuerzo, como principio universal, está ligada a otras seis leyes universales, o espirituales, y si  no existe una sinergia y una coherencia entre todas ellas no funciona. Como tampoco funciona si no se aplica correctamente siguiendo los tres pasos que la componen.

 Por eso hay que diferenciar entre la ley del menor esfuerzo y la cultura del porque yo lo valgo, ya que los profesos de  la segunda operan desde el ego, sin tener en cuenta ningún otro principio universal. El único objetivo de la doctrina del porque yo lo valgo es la pura satisfacción del ego.

    porque yo lo valgo

 

 La cultura del porque yo lo valgo

Parece ser, existe la creencia de que solo con pedir algo ya lo vamos a obtener, por nuestra cara bonita. Y esto es cada vez más frecuente, sobre todo en las generaciones más recientes que ya incluso, en lugar de pedir, exigen.

Y que nadie se me enfade ahora pero el hecho es que en las últimas décadas, en general, hemos adoptado la costumbre de educar a los hijos en la cultura del porque yo lo valgo, siendo cada vez más permisivos con ellos.

Pero el problema no es este, el verdadero problema es que no se les  transmiten ciertos valores y principios, con lo que se están creando, en muchos casos, pequeños monstruos tiranos, egoístas y consentidos.

 

 Todos somos muy majos, pero,

para conseguir lo que deseamos

 no basta con creernos el ombligo del mundo.

 

 Mientras te lo consientan quienes tengan que aguantarte y no jodas a nadie, puede que cuele esa mentalidad. Pero, cuando tengas que enfrentarte a la vida real lo vas a pasar un poco mal.

 Si crees que mereces algo no estaría mal que lo argumentases con algún “por qué” más sólido y creíble que el manido y triste “porque yo lo valgo”. Pero, sobre todo, tampoco estaría de más que empezases por hacerte digno merecedor de lo que sea que quieras.

 Si crees que mereces algo ve a por ello y no lo esperes, no esperes a que te lo den todo hecho. No lances balones fuera y no dejes la responsabilidad de tus logros y tus éxitos a otros; sean personas, instituciones o seres divinos con barba blanca y una aureola luminosa a su alrededor, da igual.

 Si no vas a por lo que de verdad crees que mereces, no culpes a nadie de tus fracasos ni de tus frustraciones. Tú eres el único responsable, asúmelo.

 

 Cuidado con lo que haces

 Por supuesto, no estoy hablando de apropiarte de algo que ya pertenezca a otras personas, así, por la cara. Eso es robar o usurpar y está penado por nuestras leyes pero sobre todo, aunque no lo creas, por las leyes universales.

 No te conviertas en un parasito, no seas una lacra y no la cagues porque la mierda, tarde o temprano, siempre salpica y te caerá encima, volviendo a ti, con una fuerza directamente proporcional o incluso mayor a la intensidad de tus defecaciones (escatológico pero real).

 Se honesto y autentico. Crea tu propia riqueza en lugar de intentar apoderarte de la riqueza de los demás; no seas miserable, mezquino y egoísta y no interrumpas el ciclo del flujo de la abundancia.

 Nunca mientas, robes o engañes. No seas simplemente un triste amigo de lo ajeno. Suma y no restes; ¡contribuye! Por muy mal que estés y muy complicadas que sean tus circunstancias, siempre habrá algo útil que puedas hacer y, ya sabes que siempre está en tu mano cambiarlas.

 

*Si te has ofendido por estas palabras tal vez deberías reflexionar un poco. Si no eres de este tipo de personas no te sentirás aludido y entenderás que esto no va por ti, así que no hagas caso de los últimos párrafos y continúa leyendo. Gracias.

 

Volviendo al tema, si crees que eres el mejor en algo demuéstralo, pero no olvides nunca que eres uno más y que, como tú, hay muchos otros que también piensan que merecen lo mismo. Cúrratelo y tendrás lo que quieres conseguir. Es muy simple, cúrratelo y tendrás lo que merezcas. Hay de sobra para todos pero hay que hacerse digno de ello, honradamente.

 Creo en la ley del menor esfuerzo, pero ésta no es la ley de tocarse las pelotas en el sofá viendo la película “El secreto”. Está claro, ¿verdad?

 Todo el mundo sabe que para cosechar primero hay que sembrar, pues a eso me refiero. ¿Qué has estado sembrando tú hasta ahora? ¿Te has ocupado de cuidar tu siembra?

 

 “La tierra no dice: tráeme tus necesidades, la tierra dice: tráeme tu semilla”.

 –Jim Rhon

 

 Con esto no estoy diciendo que sea imperativo trabajar mucho y muy duro, como un esclavo, para conseguir lo que uno desea. Ya sabes que no creo en el sacrificio ni el esfuerzo inútil. Lo único que estoy diciendo es lo mismo que digo siempre: que es necesario ponerse en movimiento y buscar cada uno su elemento para dedicarse a hacer lo que le resuene, sin hacer daño a nadie.

 Seamos responsables y empecemos a actuar en consecuencia, con coherencia y con objetivos nobles y claramente definidos. Dejemos de comportarnos como caprichosos niños mimados y malcriados que no son capaces de enfrentarse al mundo real.

Si no lo has hecho nunca ¡aprende! no es tan difícil.  Y, por favor, si tienes la responsabilidad de educar a un niño no lo hagas en esta ridícula cultura del porque yo lo valgo.

Ya está bien de vanidad, que es la forma más primitiva en que se manifiesta el egoísmo. Ya basta de exigencias absurdas y sin fundamento.

Desear está muy bien, como enfocarse en lo que uno quiere y visualizar el objetivo y todo eso; ¡Por supuesto! Pero ser digno de ello es fundamental para conseguir lo que deseamos.

 

Las princesitas y los principitos

¡EN LOS CUENTOS!

 

 Para concluir, recuerda cómo podemos aplicar correctamente la ley del menor esfuerzo para alcanzar el éxito en nuestras vidas.

 1. Practica la aceptación

 Acepta a las personas, situaciones, circunstancias, sucesos, etc. tal y como son, y no como a ti te gustaría que fuesen, porque son exactamente como deben ser. Acepta el momento presente.

 

 2. Hazte responsable

 Habiendo aceptado las cosas como son, asume la responsabilidad de tu situación, sea la que sea. Recuerda, jamás culpes a nadie de nada. Busca en cada situación que percibas como un problema la oportunidad de crecer y mejorar.

 

 3. Ten una actitud positiva y no defensiva

 No sientas la necesidad de convencer o persuadir a nadie para que acepte tu punto de vista. Mantén tu mente abierta y no te apegues a nada. Respeta las opiniones de los demás.

 

Dicho todo esto quiero recalcar, una vez más, que lo único que pretendo transmitir en setuelcambio es el mensaje de vivir en coherencia y buscar cada cual su elemento, ese en el que sientes que todo fluye con naturalidad.

Y, como de costumbre, ten presente que yo no doy consejos a nadie. Sólo escribo para que quien quiera entender entienda.

 

Gracias por formar parte de este proyecto y

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y “ayudo a la gente a ayudarse”. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de “vivir en coherencia; más y mejor”.

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