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Acompaño en la gestión del cambio a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible que les capacite para generar nuevos recursos y alcanzar sus objetivos, con el propósito de “vivir en coherencia; más y mejor”.

Este es el texto que puedes ver en la caja de autor que aparece al final de mis posts. Eso es lo que hago y así es cómo yo lo entiendo. Y para que tú me entiendas a mí, voy a explicarme un poco mejor.

Pero, antes, quiero aclarar un par de puntos:

 

  • Lo primero es que cuando hablo de ayudar a la gente, me refiero a ayudarla exclusivamente en su crecimiento personal; en nada más (¡y en nada menos!).

 

  • Lo segundo que quiero dejar muy claro es que, aunque parezca que me contradigo, en temas de desarrollo personal nadie puede ayudar a nadie, excepto a uno mismo. Por ende; nadie puede ayudarte a ti, excepto tú mismo.

 

Entonces; si nadie puede ayudarme a mí y yo no puedo ayudar a nadie, cuando digo que ayudo a la gente a ayudarse, ¿de qué carajo estoy hablando?

Cuando hablo de ayudar a alguien en su desarrollo personal me refiero a una ayuda diferente a la ayuda física, o material, que podamos prestar a quién pueda necesitarla en un momento dado y unas circunstancias muy concretas.

Me refiero a algo distinto a prestar, o donar, bienes materiales para contribuir a una causa.

Estoy hablando de asuntos muy alejados de rescatar a alguien de una situación crítica que ponga en peligro su integridad física o incluso su vida.

Pero, para entender mejor esto de la gestión del cambio y lo que significa ayudar a otros a ayudarse, empecemos por ver qué es eso del desarrollo personal.

 

 

Qué es el desarrollo personal

 

Resumiendo, y sin entrar en temas filosóficos ni metafísicos, digamos que es el crecimiento y fortalecimiento físico, intelectual, moral, emocional y espiritual que experimenta cada persona individualmente tras un proceso de cambio.

Hablamos de un proceso individual y único que cada persona experimenta por sí misma, sin que ningún agente externo intervenga directamente. Y esto lo quiero matizar: La persona puede servirse de influencias o ayudas externas en ese proceso; pero éstas son solo un mero acompañamiento en su camino. El crecimiento lo experimenta, por sí misma, la propia persona. Se trata de:

 

  •  Adoptar una posición neutral y apartada del victimismo para revisarnos y cuestionarnos a nosotros mismos. Debemos observarnos objetivamente, en profundidad y sin juzgarnos.

 

  •  Identificar nuestros viejos patrones de pensamiento y conducta habituales, que no nos dan los resultados que deseamos.

 

  •  Romper con esos viejos y obsoletos hábitos y comenzar a desarrollar otros nuevos que sí funcionen y se correspondan con nuestros valores.

 

  • Vuelta a empezar. El proceso de crecimiento y desarrollo personal es continuo. Es la única forma de evolucionar.

 

 El desarrollo personal está vinculado, y es directamente proporcional, a la toma de conciencia con respecto a uno mismo.

 

Gestión del cambio autoconciencia

 

Ahora voy a decir algo tan obvio que es casi una perogrullada, pero es necesario recalcar: El desarrollo personal es, precisamente, eso; PERSONAL. Pertenece o es relativo a la persona y es propio y particular de cada una de ellas. Lo digo porque, por desgracia, hay demasiada gente que deja su desarrollo personal y toma de conciencia en manos de gurús mesiánicos, esperando que estos les iluminen.

Lo cierto es que nadie va a iluminarte porque la luz que necesitas la tienes dentro de ti. Nadie puede ayudar a nadie en su toma de conciencia y, por tanto, en su crecimiento personal. Éste es un camino que cada cual ha de recorrer por sí mismo.

Lo único que podemos hacer para ayudar a otros en esa empresa es servir, acompañando e inspirando, como hemos visto anteriormente.

Pero solo podemos hacerlo con eficacia si la persona a la que servimos y acompañamos se ayuda antes a sí misma, tomando la iniciativa, comprometiéndose y responsabilizándose de su propio crecimiento, llevando a cabo las acciones necesarias para que dicho crecimiento se produzca.

Dicho de un modo muy simple, aunque parezca muy crudo: Si quieres nos encontramos en el camino; pero, si tú no vienes yo no te voy a buscar ni esperar.

La buena noticia es que, para ser proactivo y demostrarte a ti mismo que te estás ayudando, basta con dar el primer paso. Por algo se empieza; pero ese paso, por pequeño que sea, solo puedes darlo tú.

 

No podemos ayudar a quien no se ayuda a sí mismo.

 

 

¿Ayudar a la gente a ayudarse?

 

Cuando digo que ayudo a la gente a ayudarse es obvio que me refiero a acompañar y servir, dentro de mis posibilidades, con mis medios y recursos, a personas comprometidas y responsabilizadas con su propio desarrollo personal, que se encuentran en una situación que quieren cambiar o de la que quieren salir.

Lo hago poniendo a su disposición mis conocimientos y experiencia en esta materia, el desarrollo personal, y prestándoles un servicio de apoyo a través de las técnicas y herramientas de gestión del cambio que utilizo en la práctica del coaching. Es decir; les ayudo a gestionar el cambio que desean lograr.

Pero insisto en que, para que esto sea efectivo y eficaz, esas personas deben mostrar la actitud adecuada y una predisposición a trabajar en su crecimiento personal a nivel físico, intelectual, moral, emocional y espiritual; como hemos visto al principio del post.

Dicho de otro modo; el primer paso lo debes dar tú. Así demuestras, no solo que te estás ayudando a tí mismo sino, también, tu grado de compromiso. Después te acompaño en tu proceso para optimizarlo y acelerarlo aplicando un sistema. Esa es mi función, como coach, y así es como ayudo a que otros se ayuden a sí mismos.

 

 

Qué es la gestión del cambio

 

Es necesario aclarar que aquí estamos hablando de la gestión del cambio a nivel personal, no a nivel empresarial o de organizaciones.

Gestión, es el conjunto de acciones planificadas que nos conducen al logro de un objetivo, una empresa o un deseo. Es decir; gestionar algo es hacer, conscientemente, todo aquello que sea necesario para alcanzar lo que nos proponemos, administrando eficazmente nuestros recursos.

En el caso de la gestión del cambio personal nos estamos refiriendo a realizar, conscientemente y siguiendo un plan bien estructurado, todo cuanto sea necesario y esté a nuestro alcance para materializar un cambio sustancial y notable en nuestro estilo de vida, que nos acerque a una meta y nos capacite para alcanzarla.

Insisto en que debe ser conscientemente porque, si no somos conscientes de lo que hacemos y simplemente nos limitamos a actuar sin responsabilizarnos de los resultados, nada de lo que hagamos será integrado o interiorizado y no seremos capaces de replicarlo con éxito en otras ocasiones. Es necesario ser plenamente conscientes de lo que hacemos si queremos lograr un cambio profundo y sostenible.

Por otro lado, es importante actuar de un modo metódico, es decir; con un método o sistema. Esto ayuda a reordenar nuestras ideas y planificar nuestras acciones. Lo cual simplifica y acelera mucho la consecución de nuestros objetivos, tanto a corto como a largo plazo.

Existen varios sistemas o métodos que han demostrado su eficacia en la gestión del cambio; pero eso es otro tema para otro día. Mi objetivo de hoy es conseguir que tengas claro este concepto.

Para mí, la gestión del cambio consiste en algo que podría resumirse en tres palabras que suelo utilizar hace mucho tiempo y que recogí de una vieja película de Clint Eastwood:

 

“Improvisar, adaptarse, vencer”.

 

 

 Un cambio real, profundo y sostenible

 

Digamos que esto es algo para personas valientes, decididas y comprometidas, dispuestas a pagar el precio que exige el éxito.

Hablamos de un proceso proactivo y creativo en el que nos hacemos plenamente conscientes y responsables de las acciones que hemos de tomar para conseguir aquello que realmente queremos y de las consecuencias que estas acciones puedan tener. Por supuesto, actuando siempre en coherencia, que es la base de todo.

Se pueden conseguir resultados y hacer cambios de muchas formas. Pero; un cambio sin conciencia, sin coherencia y sin responsabilidad no es sostenible. En muchos casos, ni siquiera es real; es solo una especie de careta que usamos para enmascarar algo temporalmente.

Solo es real y sostenible el cambio que nace en nuestro interior. Aquel que integramos con plena conciencia y en coherencia.

Los cambios producidos hacia fuera, de cara al exterior, son cambios superficiales y pasajeros. Lo único que buscamos con ellos es una solución a corto plazo. Solución que puede satisfacernos en un momento puntual; pero no nos aporta nada más a largo plazo.

Los cambios que se producen en nuestro interior son reales porque encajan con nuestros valores y forman parte de nuestro SER. De esta manera conseguimos resultados sostenibles en cualquier ámbito, un cambio positivo, una mejora, o incluso una transformación.

Y, con esto, llegamos a la parte final del mensaje que quiero transmitir: “Vivir en coherencia; más y mejor”.

 

Fuera caretas

 

Vivir en coherencia

 

En la gestión del cambio encontrar la coherencia es fundamental. Es algo de lo que suelo hablar bastante en setuelcambio.com.

Con vivir en coherencia me refiero a ser autentico manteniendo una actitud lógica y consecuente con los valores que rigen tu vida y los principios fundamentales en los que se sustentan esos valores. Me refiero a ser tú mismo, sin interpretar personajes y sin esconderte detrás de ninguna careta o disfraz social.

Por supuesto, me refiero a tener el coraje de buscar en tu interior a tu verdadero yo para conocerte de verdad y aceptar quien eres.

Es seguir el camino que siguió aquel caballero, el de la armadura oxidada, del que hablaba Robert Fisher. Es quitarte de encima las pesadas e innecesarias capas que te impiden mostrarte tal cual.

Vivir en coherencia es navegar a favor de la corriente en el río de tu vida. Esto implica fluir de un modo natural y aprender a aprovechar los recursos que ese río pone a tu alcance.

Es sembrar solo aquello que realmente quieras cosechar.

Es respetar las leyes universales o espirituales.

Pero, para todo eso hace falta una gran valentía, una actitud realmente positiva, mucha disciplina y una perseverancia inquebrantable.

No todo el mundo tiene ganas de mostrarse tal y como es, por todo lo que eso supone. O, tal vez, no todo el mundo se atreve a hacerlo.

Para muchas personas es más fácil convivir con el miedo a su propia sombra, esa que Jung nos dijo que existe, que aceptarla como parte de uno mismo y afrontar el desafío de un cambio.

 

 “El mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo”.
 –Buda

 

En definitiva; vivir en coherencia es, principalmente, respetarte y amarte a ti mismo por encima de todo. “La meta principal de todo Ser es su autorrealización intima y ésta no debe descuidarse ni sacrificarse nunca por metas secundarias”. ¿Crees que esto es egoísta? Pues, supuestamente, lo dijo un tal Siddharta Gautama.

 

 

 Vivir más y mejor

 

De verdad; te deseo que vivas muchos años manteniendo el cien por cien de tus facultades físicas y mentales, siendo muy feliz.

Pero, lo cierto es que cuando hablo de acompañar en sus procesos a personas que buscan un cambio para “vivir en coherencia; más y mejor”, no me refiero a vivir “más tiempo”. Esto es algo que se me escapa.

Lo siento, pero, no puedo prometerte más tiempo, más que nada, porque no puedo dártelo. No tengo ese don divino y, valga el juego de palabras, tampoco soy adivino. No puedo asegurar a nadie que vaya a vivir más tiempo del que tenga asignado. Y tampoco puedo saber, de ninguna manera, cuando va a llegarle la hora a nadie. Hablar de esto es especular.

Entonces, ¿a qué me refiero con lo de vivir más? Es muy sencillo y guarda relación con el punto anterior y con esa gestión del cambio de la que hablamos. Pero, te voy a responder con otra pregunta: ¿Vives o sobrevives?

Es tan simple como eso. Hablo de vivir la vida, cada uno la suya, en lugar de simplemente mantenerse vivo. No es lo mismo mantenerse con vida, y ya está, que vivir la vida que te corresponde por derecho. Y hablo de vivir tu vida; no la vida de los demás ni, por supuesto, la vida que los demás quieren que tú vivas.

Es una cuestión de calidad, más que de cantidad. No se trata de vivir más tiempo, sino de vivir el tiempo que tengas a conciencia, aprovechándolo al máximo. Se trata de vivir en coherencia, aquí y ahora.

En cuanto a vivir “mejor” está muy claro. Cuando vivas “más”, sin duda, vivirás “mejor”. No le des más vueltas, que no las tiene.

 

 

Acabando, que es gerundio

 

Nada más que añadir a este tema de la gestión del cambio, por ahora. Confío en que lo que hemos visto te sirva para entender mejor lo que hago, así como la filosofía de setuelcambio.com.

Además, hoy te he dejado unas cuantas claves para que reflexiones, si quieres.

Pero, como siempre; que cada cual haga de su capa un sayo y con su vida lo que le parezca, sin joder a nadie. Ya sabes que yo nunca he dicho que tenga razón en nada; por eso no doy consejos a nadie y no digo lo que se debe hacer, o no. Solo escribo para que quien quiera entender entienda.

 

Gracias por estar ahí

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y ayudo a la gente a ayudarse. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de vivir en coherencia; más y mejor.

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