Dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Somos copias de copias?

por | Ene 21, 2019

Hay un viejo dicho que seguramente habrás oído muchas veces: “Dime con quién andas y te diré quién eres. Aunque parece una presunción bastante arrogante, ya que es como si quien afirmase tal cosa tuviera el don de la omnisciencia (que sabe todo lo que es y puede ser), si te paras a observar con objetividad, tanto a ti mismo como a tu entorno, te darás cuenta de que es una afirmación bastante acertada (salvo en raras excepciones que confirman la regla).

 

Dime con quién andas y te diré quién eres

¿Hasta qué punto quieres parecerte a las personas con las que más tiempo pasas?

 

 


Eres el promedio del “club de tus cinco”


 

Lo dijo Jim Rohn (quien fuera mentor del mismísimo Anthony Robbins) y después se convirtió en algo recurrente en el sector del crecimiento personal (p.ej. éste mismo artículo). En cuanto a actitud, forma de pensar y estado emocional, “cada persona es el promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasa y se relaciona de forma habitual” (no me preguntes por qué cinco y no cuatro o seis).

Según esta teoría, las cinco personas con las que más tiempo pasas y te relacionas te influyen y te condicionan de tal forma que acabas pareciéndote a ellas, tanto en su forma de actuar y comportarse como en los resultados que obtienen de ello. Al final, esas personas y tú, acabáis formando un selecto y homogéneo grupo al que llamaremos “el club de tus cinco” (tú y cinco más).

Por otro lado, tú también formas parte del club de otras personas, por lo que, también de algún modo (consciente o inconscientemente), estás influyendo y condicionando a alguien de tu entorno.

En general, somos una especie de clones o copias de la gente con la que andamos. Somos así de simples y maleables y el viejo dicho “dime con quién andas y te diré quién eres” parece que cobra sentido. Por tanto, sería recomendable escoger con cuidado a quién admitimos en nuestro club particular, ¿verdad?

Teniendo esto en cuenta, sé honesto y responde a estas preguntas: ¿En qué grado (porcentaje) quieres parecerte a las personas que te rodean la mayor parte del tiempo? ¿Cuánto te identificas con ellas en lo más profundo de tu SER? Si la respuesta no es un rotundo 100 % algo está fallando y puede que tengas que replantearte algunos aspectos de tu vida.

 


Houston, we have a problem


 

Si, tras valorar esta información y analizarte a ti mismo y a tus “cinco amiguetes”, te sientes como pez en el agua, cómodo, a gusto y a salvo, no hay problema.

El problema surge cuando tomas conciencia de esto y no te gusta en lo que te has convertido tú, o en lo que se ha convertido tu vida. Cuando te das cuenta de que has desarrollado una identidad falsa, un personaje, que no se corresponde con quien realmente eres.

Tienes un problema cuando te das cuenta de que estás permitiendo que tu SER sea mancillado y adulterado por personajes ficticios de terceras personas. Personas que, muy probablemente, también han sido manipuladas (porque también lo han permitido, aquí no hay víctimas).

Aunque, el problema más grave lo tienes cuando te das cuenta de que la influencia de ese grupo de personas no solo te frena, sino que te aleja, cada día más, de las metas que de verdad te importan Y NO HACES NADA PARA EVITARLO. Asume tu responsabilidad y no te victimices. Recuerda que eres tú solo quien has llegado a esa situación.

La buena noticia, y la solución al problema, es que del mismo modo que eres tú quien te has metido en este jardín, también puedes salir de él tú solo.

No caigas en la trampa de pensar que será más fácil con la ayuda de alguien que te comprenda. Para que aparezca alguien que te apoye, primero, debes encontrarte a ti mismo. Debes establecer nuevos hábitos y patrones de conducta para generar el cambio que quieras. Y eso sólo puedes hacerlo tú. Es como ir al WC, nadie va a hacerlo por ti. Cada cual debe expulsar sus propios demonios.

 


Cuando tomas conciencia, todo cambia


 

Cuando tomas conciencia de todo esto y decides poner fin a la situación, se hace muy difícil seguir relacionándote con esas personas. Empiezas a desapegarte y distanciarte de ellas, aunque, por algún motivo, estés obligado a mantener la relación. Entonces la convivencia se vuelve áspera y resulta casi imposible seguir siendo el tipo “promedio” que encajaba en el grupo. La tensión es tan alta que rompe los lazos. En ese momento conoces un concepto diferente de la soledad y le encuentras sentido al desarrollo personal (no quiero decir que esta sea la única razón de ser del desarrollo personal, aunque sí es una buena razón para iniciarlo).

A partir de ahí empiezas a replantear tus objetivos. Estableces un nuevo enfoque, ajustas tu visión y misión y, tal vez, incluso descubres tu propósito. Tarde o temprano, terminas por sustituir a las personas que formaban tu club por otras diferentes, mientras los antiguos miembros siguen su camino, ya muy lejos del tuyo.

Por mucho que escueza reconocerlo, las personas que nos rodean y, sobre todo, aquellas con las que más nos relacionamos, afectan (positiva o negativamente) a nuestro rendimiento, a nuestro desempeño, al desarrollo de nuestro potencial, a la elección y consecución de nuestros objetivos, a los resultados que obtenemos y a cómo nos sentimos en cada momento. Entonces ¿hasta qué punto crees que es adecuado seleccionar con criterio nuestras relaciones?

 

Dime con quién andas y te diré quién eres

Elige bien a los miembros del “club de tus cinco”.

 


Dime con quién andas…


 

Insisto en la importancia de escoger con mucho cuidado, con conciencia y coherencia, a las personas con las que te relacionas. No te preocupes si tardan en llegar las adecuadas. Es mejor esperar el tiempo necesario, aunque tu círculo de amistades y tu vida social se limiten un poco temporalmente, que relacionarte con cualquiera que no te aporte nada (incluidos parientes). Tampoco insinúo que te aísles como un ermitaño, eso no te ayudaría en nada. Sólo digo que seas tú mismo, de verdad, y no cometas los mismos errores otra vez. Si has de cometer errores, que sean nuevos.

Si tienes un proyecto de vida definido no lo estropees por quedar bien con quienes no forman parte de él. Cuando trates de alcanzar metas importantes para ti, rodéate de personas que te inspiren e impulsen en tu camino. Elige a quienes te ayuden a mejorar en tu desempeño y te motiven a desarrollar todo tu potencial. Si tienes un sueño, protégelo.

En consecuencia, olvídate de aquellos que no son capaces de alcanzar sus propias metas, porque no te harán ningún bien. Tarde o temprano se convertirán en un lastre que dificultará tu misión y pondrá en peligro tu éxito. Y si no te queda otra que relacionarte con ellos, aprende a gestionar la situación y cámbiala en cuanto puedas. Mientras tanto, no permitas que te afecte demasiado.

Aunque todo esto parezca un arduo trabajo, eso no debería paralizarte. Llegar a conocerse y aceptarse a uno mismo y actuar en coherencia (a pesar de lo que piensen, sientan, digan o hagan los demás), es mucho más gratificante que pertenecer a cualquier “club”, grupo o rebaño, por muy estable y seguro que parezca, y ser sólo uno más de un montón de mediocres.

 

“Si eres del montón procura no estar debajo, te podría faltar el,aire” (John Nada -They live-).

 

No obstante, si todo esto te parece una tontería y decides ignorarlo y seguir la corriente al grupo que te limita, cuando alguien se refiera a ti con la máxima, “dime con quién andas y te diré quién eres”, al menos, que sea por algo positivo de lo que puedas “sentirte orgulloso”.

Ahora, como siempre, que cada cual haga de su capa un sayo y con su vida lo que le parezca, sin molestar.  Recuerda que yo no pretendo tener la razón, no doy consejos a nadie y no digo lo que se debe hacer o no. Solo escribo para que quien quiera entender entienda.

Autor

Soy Alberto Corbasentrenador personal y coach. Acompaño a personas de más de 40 en un proceso a través del cual consiguen superar los obstáculos que les separan de sus metas y generar un cambio real, profundo y sostenible que les capacita para obtener nuevos recursos con el fin de vivir en coherencia, más y mejor.

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