¿Cómo sería tu vida ideal? Vive la vida que realmente deseas

por | Mar 24, 2016

¿Cómo sería tu vida ideal? ¿Cuántas veces te has parado a pensar en ello con plena conciencia? No me refiero solo a fantasear con esto o aquello, con lo que te gustaría ser, hacer o tener. Por supuesto, no se trata de encontrar una forma cualquiera de sobrevivir.

Me refiero a hacer algo más que echar a volar la imaginación y hacer lo posible para vivir una vida que encaje perfectamente contigo. Estoy hablando de vivir en coherencia, teniendo en cuenta tus valores y talentos. Espero que quede claro este matiz.

Existen varias áreas de la vida que deben estar en equilibrio para que podamos alcanzar un estado general satisfactorio y acercarnos a nuestra vida ideal (el entorno, las relaciones interpersonales, el ocio, la salud, el dinero…).  Aunque todas esas áreas influyen y hasta pueden condicionar nuestra vida, en esta entrada solo voy a hablar del área profesional o laboral.

¿Qué estás haciendo ya para experimentar y disfrutar de la vida que realmente deseas?

 

¿Cómo sería tu vida ideal?

 

 


¿Sueñas, o eres esclavo de un sueño?


 

Hay una gran diferencia entre quienes se pasan la vida soñando y los que hacen realidad sus sueños. Los primeros son expertos en procrastinar, resignarse y conformarse con lo que tienen. Los segundos son especialistas en actuar para alcanzar sus metas, aunque se equivoquen.

Si no quieres pasarte la vida dando vueltas sin rumbo, necesitas tener objetivos. Como dijo Séneca, “ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde se dirige”. Ésta podría ser la clave para determinar quién es cada cual. El simple hecho de tener una meta, un proyecto de vida bien definido y trabajar por y para él.

Cuando preguntas a la gente cómo sería su vida ideal, muchos no saben ni que decir porque es algo que nunca se han planteado con plena consciencia. Se limitan a “vivir por defecto”, o por inercia. Otros dan respuestas ambiguas y simplistas, repitiéndose algunas con demasiada frecuencia como salidas de una fábrica de producción en cadena de tópicos y estereotipos. Este tipo de respuestas y las personas de quienes provienen tienen varios puntos en común.

 

  • No tienen un “para qué” sino muchos “porque”. No son proactivas ni generativas sino reactivas. Esperan que los acontecimientos relevantes de sus vidas ocurran, sin más, en lugar de hacer que ocurran conscientemente.

 

 

  • Todas estas personas desean que sus sueños se hagan realidad, pero muy pocas están dispuestas a hacer algo relevante para conseguirlo. En general, no están suficientemente comprometidas y suelen cometer algunos de los errores fatales que te alejan de tus metas.

 


Estamos adiestrados para ignorar nuestro potencial


 

Hablamos de tener ilusiones y luchar por ellas, pero para la mayoría de la gente esas ilusiones nunca pasan de ser sueños que no se cumplen. O mediocres sueños cumplidos, que desembocan en una frustrante vida de mediocridad. La mayoría de esas ilusiones caen en saco roto, perdiéndose en el olvido. Sus dueños se han dejado llevar por la monotonía, el aburrimiento y el desdén hacia su propio espíritu.

Estamos condicionados por una serie de creencias axiomáticas que nos limitan terriblemente. Nos adaptamos a un sistema en el que está mal visto tener pensamientos diferentes a la mayoría y salirse de la norma. Tener aspiraciones un poco más altas que el promedio de las demás personas se convierte en una actividad inaceptable para muchos.

En general, nos comportamos como nos dicen que tenemos que hacerlo, para ir sobreviviendo sin sobresalir ni llamar demasiado la atención. Nos han adiestrado para ser unos perfectos ignorantes de nuestro potencial y así no amenazar la estabilidad de dicho sistema. Nos convertimos en títeres fáciles de manejar y en números, o dígitos, fáciles de controlar. Pero, lo cierto es que todos nacemos con unos talentos que deberíamos ser capaces de reconocer y desarrollar.

 

Cómo vivir tu vida ideal

Todos nacemos con un potencial que debemos descubrir y desarrollar.

 


Todos tenemos talento para algo


 

Puede que nunca te lo hayas planteado, pero todos nacemos con una serie de talentos que debemos descubrir y desarrollar. Aunque son pocos los capaces de escuchar a su voz interior para conectar con ellos, o los que habiendo escuchado lo que les dice esa voz se atreven a seguirla. Quizá, el error más grave que puedes cometer en tu vida es dejarla pasar sin descubrir tus talentos y sin llegar a desarrollarlos. Eso es lo que impide a la gente liberar todo su potencial y es algo que priva a los demás de beneficiarse de aquello que podrías ofrecer.

No se trata de llegar a ser un genio. Solo es cuestión de ser aquello que realmente puedas llegar a ser y permitirte brillar con tu propia luz. O, como repiten ahora en todas partes, ser tu mejor versión. ¿Imaginas una sociedad en la que todos fuésemos brillantes? ¿Hasta dónde llegaríamos si todos potenciáramos al máximo nuestros talentos? No hacerlo, ciertamente, es estúpido y egoísta.

Menos mal que algunas personas exponen sin miedo lo que realmente desean para sus vidas y enfocan su energía en generar recursos y realizar las acciones necesarias para alcanzar sus metas. Son esas personas las que, con valentía y coherencia, consiguen el estilo de vida que desean y, de paso, sirven e inspiran a los demás.

Para unirte a ese club y vivir tu vida ideal, necesitas un plan. Y en ese plan juega un papel muy importante la actividad profesional a la que te dediques, sea la que sea.

 

«Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz» .

 


Para vivir tu vida ideal encuentra tu trabajo ideal


 

Pasamos más de un tercio de nuestra vida dedicándonos a nuestro trabajo y eso es mucho tiempo. Entonces, mejor que sea algo gratificante para ti, algo que ames de verdad, o tu vida ideal te quedará muy lejos y, posiblemente, tu vida real se convierta en un infierno.

A menos que tengas vocación de ermitaño, a ti, como a todos, te gustará vivir bien. Querrás tener todas tus necesidades básicas cubiertas, con la posibilidad de poder permitirte alguna que otra recompensa adicional, aunque sea de vez en cuando. A partir de ahí depende de las aspiraciones y ambiciones de cada cual. Lo normal es que según vamos cubriendo necesidades nos planteamos metas más elevadas para sentirnos realizados. Esto lo explicaba el psicólogo humanista norteamericano Abraham Maslow con su teoría de “La Jerarquía de Necesidades” y su famosa pirámide.

Es nuestro derecho aspirar a lo máximo que podamos llegar y sacar el máximo rendimiento a nuestro potencial, está en nuestra naturaleza y es algo absolutamente normal. Conformarnos con menos no lo es.

 

«Lo que un hombre puede ser, debe ser» (Abraham Maslow).

 


Que tu vida no se convierta en cualquier cosa


 

Tal y como está montado el tinglado, para conseguir aquello que nos proporcione un estado de bienestar, o «bienvivir», y nos ayude a llegar a la auto-realización personal, necesitamos dinero para comprarlo. Siento cargarme el tufillo a seudo-espiritualidad, pero el dinero es importante en nuestro mundo. Por supuesto, cada uno es libre de elegir la forma que quiera para conseguirlo y ésta puede ser muy variada (obviamente, mejor que sea legal).

Por ejemplo, muchas personas se pasan la vida suspirando por un trabajo que les permita vivir el estilo de vida que desean. Pero, «mientras llega», se emplean en otros trabajos que no tienen nada que ver con su vida ideal y que jamás aparecen, ni por asomo, en ninguno de sus sueños. Confían ingenuamente en que ese empleo las acerque a su sueño y no se dan cuenta de que, por el camino, soñando, se les escapa el tiempo y la vida.

Si así te sientes mejor puedes engañarte a ti mismo, pero eso no hará que cambien tus resultados. Creer que tu vida ideal te la va a proporcionar un trabajo cualquiera, por muy digno que sea, es un error. Eso no va a ocurrir. Mucho menos si se trata de un trabajo como empleado por cuenta ajena, pues en ese caso te conviertes en alguien dependiente, lo cual es un eufemismo y una sutil forma de decir esclavo.

 

«Si aceptas cualquier cosa en tu vida, tu vida se convertirá en cualquier cosa» (Raimon Samsó).

 


Cómo conseguir el trabajo ideal


 

Lo más sencillo y coherente sería hacer las cosas al revés de lo socialmente establecido y políticamente correcto. O sea, empezar por enfocarte en tus dones, valores y prioridades, en lugar de dejarlos para después, como algo secundario. Oye, tu vida es lo más importante que posees y solo tienes una oportunidad para vivirla ¿Hasta cuándo la vas a ignorar?

El trabajo no es la causa sino el efecto. Mientras que tu vida sí es, o debería ser, la causa y no el efecto. No te apasiones con tu trabajo o tu profesión, como dicen muchos gurús. Mejor, hazte profesional de aquello que te apasione y se te dé bien (independientemente de si trabajas para ti mismo o para otros). No malgastes tu tiempo y energía en un trabajo que no te llena, menos aún si se trata de un empleo en el que, como mucho, solo harás más rico y feliz a tu jefe.

Deja de quejarte por lo que no te gusta de tu vida y empieza a enfocarte en lo que sí te gusta. Utiliza tus recursos trabajando en ti primero, para poder ayudar a otros después. Aprende lo que puedas sobre lo que te entusiasma, entrena tus capacidades, averigua cómo vivir de ello, busca un público al que dirigirte y conviértete en el mejor de tu actividad (al menos, el mejor para tu público). Encuentra sentido a lo que haces.

En lugar de esperar a enamorarte de algo que probablemente elegiste condicionado por tus circunstancias y que no es lo que más te hubiese gustado hacer, dale un giro a tu vida. Ten coraje y cambia tus circunstancias, convierte aquello que amas en algo más que una afición. Puede llevarte más o menos tiempo, pero merece cada segundo que inviertas.

 

¿Cómo sería tu vida ideal?

Encuentra sentido a lo que haces.

 


Conclusión


 

Muchas personas sacrifican sus sueños por un empleo cualquiera durante muchos años, o durante toda su vida. La buena noticia es que, aquellos que se dan cuenta y tienen valor para empezar de nuevo, pueden llegar a vivir la vida que desean.

En el peor de los casos, si tienes que mantenerte en un trabajo que no te gusta por pura supervivencia, nunca pierdas de vista tu sueño y sigue trabajando en ti mismo a la vez, hasta que puedas independizarte. Aunque intenta no alargar demasiado tiempo esa situación porque es muy fácil acomodarse, perder el norte y acabar naufragando.

Otra opción es mandarlo todo al infierno desde un primer momento, en cuanto tengas claro qué quieres hacer. Aunque, para esto, hay que echarle más coraje porque es como caminar por la cuerda floja sin red protectora debajo.

También puedes tratar de auto-realizarte por otras vías, al margen de tu trabajo. Aunque esta opción es la que menos me convence, a menos que encuentres un trabajo en el que te paguen muy bien por hacer muy poco durante unas pocas horas a la semana porque, como ya vimos, el trabajo ocupa una gran parte de nuestro tiempo y nuestra vida. Demasiado grande como para obviarla. Aun así, para vivir tu vida ideal, debería ser un trabajo gratificante no solo en lo económico.

Cada cual sabe sus circunstancias y decide lo mejor para sí mismo. Cada uno elige cómo vive y como se gana su vida, siempre tenemos la opción de elegir. Incluso hay quien se da cuenta de que la vida no hay que ganársela, sino vivirla.

 

“Si un hombre no puede seguir el paso de los demás, posiblemente es porque escucha un ritmo diferente. Dejad que siga la música que escucha, por muy lejos que le lleve” (Henry David Thoreau).

 

Ahora, como siempre, que cada cual haga de su capa un sayo y con su vida lo que le parezca, sin molestar.  Recuerda que yo no pretendo tener la razón, no doy consejos a nadie y no digo lo que se debe hacer o no. Solo escribo para que quien quiera entender entienda.

Autor

Soy Alberto Corbas, entusiasta del crecimiento personal, el acondicionamiento físico y el coaching. Me encantaría que setuelcambio te sirviera de algún modo y acompañarte a alcanzar tus objetivos personales y/o de fitness.

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Comentarios


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8 Comentarios

  1. Krysty

    Veo que el post, es de hace mucho tiempo. Pero me ha llegado en un momento clave!
    Lo cierto, es que también he llegado a él por casualidad y me he sentido identificada en muchas de las actitudes que explicas.
    Ahora estoy en pleno cambio. Tengo un hijo de cuatro años, un trabajo fijo (que no me gusta pero es lo que había) y mi pareja tiene un empleo en hostelería en el que el horario es terrible… Y además no es fijo…
    Así, que me toca aguantar a mí en mi trabajo. Intento apoyarle en sus sueños, estoy sobre él para que estudie lo que quiere ser! Y que sé, que lo conseguirá. Pero llevo tanto intentándolo y mirando por él, aguantando mi rutina, que había olvidado que yo también tengo una vida. No quiero ser camarera toda la vida… No quiero que mi hijo tenga que ir de casa en casa por nuestros horarios… No poder ir a buscarle al colegio o estar con él en festivos o fines de semana… Cada vez me mataba más…
    Por casualidad también, llegó a mí una puerta para estudiar. Por fin, era un horario que podía permitirme con el trabajo, algunaa asignaturas son online y las presenciales son dos horas antes de mi entrada al trabajo.
    Sigo, hablando mal, “yendo de culo”, entre el niño, mi trabajo y los estudios… Tanto, que a veces quiero dejarlo todo… pero de nuevo pienso en mi familia, que necesitamos mi sueldo… y aquí, entra tu post… Leyéndolo ha sido como encontrar un salvavidas en medio de mi ahogo personal. Me ha recordado el porqué!!? Porqué estoy haciendo esto? Porque quiero dejar de quejarme y soñar sin moverme de mi lugar!
    Estoy yendo muy poco a poco, pues sé que los estudios son un mínimo de tres años, y debo continuar con mi trabajo para poder pagarlos… Pero no quiero ser esa persona que deja pasar sus sueños sin darse cuenta… Tres años parece mucho tiempo, pero ya llevo más de 12 años estancada en un trabajo que no me gusta… y solo tengo 30 años… Así que gracias, gracias por dejarme el flotador para salir un poco del ahogo y ver la luz a dónde quiero llegar.

    Responder
    • Alberto Corbas

      Hola Krysty, gracias a ti por tu por tu aportación y confianza.

      Si me permites, me gustaría aportarte algo también, con todo respeto y sin ánimo de tener razón. Después, puedes hacer lo que creas más oportuno con ello, eso solo depende de ti ¿ok?

      En primer lugar, te felicito por el paso que has dado en cuanto a tomar conciencia, asumir tu responsabilidad y pasar a la acción para mejorar tu vida.

      En dos puntos de tu mensaje hablas de la casualidad. Yo no creo en la casualidad sino, más bien, sé que existen sincronicidades. Este es un término que acuño Carl Jung para referirse a aquellos sucesos o eventos que ocurren de forma simultánea y temporal y que guardan cierta relación entre sí a través de su contenido y del sentido que éste tiene para quienes se ven involucrados en ellos. La base de este principio es que no se producen de forma causal, es decir, que ninguno es causa o efecto de los otros, ni tampoco se producen de forma casual, es decir, que no se trata de una combinación de circunstancias imprevisibles, incontrolables e inevitables. Es un hecho que, en procesos de cambio o situaciones de crisis, que viene a ser lo mismo, la reestructuración de nuestro mapa mental nos hace buscar y encontrar patrones, señales externas que confirmen o descarten ideas o creencias en las que ya nos estamos enfocando. Dicho de otro modo, no has llegado hasta este post ni se te ha abierto la puerta de los estudios por casualidad, han sido sincronicidades que reforzarán o debilitarán ideas que tú misma ya venías barajando, sea de forma consciente o inconsciente. Entonces, en este contexto, la cuestión que te puede servir para ampliar aún más tu nivel de conciencia sobre tu estado y situación es ¿Qué fue exactamente lo que te condujo hasta esa puerta que mencionas o lo que te trajo hasta este post en este preciso momento? Cuando encuentres las respuestas podrás sacar tus conclusiones y obrar en consecuencia, si no lo has hecho ya.

      Krysty, al explicar tu situación hablas de aguantar (“me toca aguantar a mí en mi trabajo”, “aguantando mi rutina”), también hablas de lo que “debes” hacer (“debo continuar con mi trabajo”) y, por último, hablas mucho de lo que no te gusta y de lo que no quieres (“tengo un trabajo fijo que no me gusta, pero es lo que había”, “No quiero ser camarera toda la vida”, “No quiero que mi hijo tenga que ir de casa en casa por nuestros horarios”, “No quiero no poder ir a buscarle al colegio”, “No quiero no poder estar con él en festivos”, o “quiero dejar de quejarme y soñar sin moverme de mi lugar”, -lo cual, aunque empieza por una afirmación, es una negación implícita-).

      Lo que te preguntaría, para tener más clara tu situación, es: cuándo hablas de aguantar ¿exactamente a qué te refieres? ¿Estás hablando de resignación o de aceptación? ¿Cuánto hay de cada una de ellas en tus afirmaciones? Por otro lado, si quieres obtener resultados diferentes a los que has estado obteniendo hasta ahora y que el proceso sea mucho más productivo y eficaz, te planteo la posibilidad de cambiar tu modo de concebir tus objetivos o hablar de tus sueños enfocándote en lo que sí quieres en lugar de poner tu energía en lo que no quieres. ¿De qué forma, positiva y centrándote en lo que realmente te gusta y deseas, podrías plantear tus objetivos? Si todo eso que describes es lo que no quieres, entonces ¿qué quieres? ¿A qué te quieres dedicar profesionalmente? ¿Qué clase de relación quieres tener contigo misma y con tu familia? ¿Quién quieres ser? ¿Qué quieres hacer?

      En cuanto a lo que planteas que “debes hacer”, mi pregunta es muy básica ¿A qué te refieres? Deber implica estar obligado a algo por alguna ley (ya sea natural, humana o divina) o tener la obligación moral de corresponder a alguien por alguna causa. Entonces, cuando dices que debes seguir con tu trabajo ¿de qué estás hablando? ¿Es una realidad irrefutable o una creencia tuya? ¿Quién o qué te obliga a seguir haciendo aquello que no te gusta y no quieres hacer? ¿Qué pruebas tienes para creer que tu situación solo depende de ese trabajo? Y, aunque eso fuese así ¿qué podrías hacer tú para cambiarlo? ¿Existe algún otro modo que esté a tu alcance para que puedas obtener los mismos beneficios o incluso mejores? Con esto no te estoy diciendo que dejes tu actual trabajo mañana, solo estoy cuestionando tus afirmaciones para relativizar lo que tú misma has dicho de tu situación.

      Por último, quiero referirme al punto en el que hablas de tu “por qué”. Tú dices: “¿por qué estoy haciendo esto? ¡Porque quiero dejar de quejarme y soñar sin moverme de mi lugar!”. En este punto, te invito a enfocarte en el futuro en lugar de recrearte en el pasado, es mucho más coherente, productivo y eficaz. En lugar de seguir pensando en por qué haces lo que haces, pregúntate para qué lo haces, no una sino varias veces, hasta que le encuentres el verdadero sentido. No obstante, si ya lo tienes claro te felicito por ello. Como dijo Viktor Frankl: “Quien tenga un para qué soportará casi cualquier cómo”.

      De nuevo gracias por tu aportación, Krysty, y recuerda que yo no doy consejos, solo escribo para que quien quiera entender entienda. Espero haberte servido.

      Un cordial saludo.

  2. Paula Bencomo

    Acabo de llegar a este post por casualidad, en 2019, y me ha parecido revelador. Me he sentido muy identificada con todo lo que dices, y tengo la sensación de que la mayoría de la gente no es consciente de todo lo que cuentas. Como si la mayoría de mi entorno estuviese alienada con «la vida que nos impone la sociedad». Al leer este post me he alegrado de que haya personas con esta mentalidad tan libre de prejuicios y orientada a la verdadera autorrealización. Me ha encantado la reflexión. Enhorabuena! Seguiré leyendo más posts de este blog 🙂

    Responder
    • Alberto Corbas

      Hola, Paula:

      Ante todo, muchas gracias por dedicar una parte de tu tiempo a leer y comentar este post y, por supuesto, bienvenida a este pequeño espacio que es setuelcambio.

      Yo también me alegro mucho de encontrar a más personas, como tú, con esta mentalidad libre de prejuicios y orientada, no solo a la autorrealización, sino también orientada al cambio. Realmente, no sé si seremos más o menos cada vez, lo que sí tengo claro es que no somos los únicos.

      Un cordial saludo.

  3. Pilar

    Hola Alberto! Mira que me ha parecido muy interesante tu bolg, y como dicen por ahi; no existen casualidades, sino causalidades, ya que ando desde hace un buen tiempo realizando un trabajo personal, y estudiando estos temas de desarrollo y crecimiento personal. He tomado nota de muchos de tus aportes ya que esto me ayuda a organizar mis ideas y a recordar otras tantas que se me habian olvidado. Felicitaciones y gracias por compartir tan buena informacion, y se que estas logrando con esto que muchos alcanzemos vivir esa vida ideal.

    Responder
    • Alberto Corbas

      Hola Pilar, un placer saludarte.

      Agradezco mucho tus palabras y tu amabilidad, pues, sinceramente, me llegan en el momento justo y necesario.

      Como dices, nada es casual y yo estaba necesitando algo así. Necesitaba ver que estoy en mi camino.

      De momento, no sois muchas las personas que visitáis el blog y menos aún las que interactuáis, por lo que me estaba planteando si merece la inversión en tiempo y trabajo. Tú me has ayudado a resolver esa duda.

      Si lo que hago puede ayudar de alguna manera, aunque solo sea a una persona, todo ese tiempo y trabajo están justificados.

      Me alegro de que te sirvan mis contenidos y te felicito también por tu crecimiento personal, ya sabes que una vez que empiezas no hay vuelta atrás.

      Muchas gracias y un cordial saludo.

      Nunca renuncies a tu vida ideal.

  4. abiloskere

    Está bien el blog, no es tan vendemotos como otros. Me parece bastante correcto.

    En referencia a esta entrada, me gusta esta cita: «Incluso hay quien se da cuenta de que la vida no hay que ganársela sino que venimos a ella para vivirla»

    El problema para muchos es que sus aficiones son el deporte y la música, especialmente en los jóvenes. Más allá de estos ámbitos nada les aporta motivación suficiente. Y para dedicarse profesionalmente a ello se necesita talento. No todo el mundo lo tiene.

    A tener en cuenta también las circumstancias personales de cada persona… economía, familia, entorno social, etc. No es tan fácil empezar el cambio. Hay gente que está demasiado atrapada como para arriesgar y cambiar de estilo de vida. Tú lo has tenido en cuentra, pero he visto y leído otros blogs que… mejor no sigo. A mí me encantaría ser explorador, conocer culturas, etc. pero no tengo recursos para ello y menos cobrando la miseria que cobro. Lo único que puedo hacer es dar sencillos pasos anti-rutina (y tampoco está mal)

    Responder
    • Alberto Corbas

      Hola, abiloskere.

      Gracias por tu aportación.

      Como dices, muchas personas tienen aficiones muy comunes, como el deporte o la música, independientemente de la edad, quizá, condicionadas por la educación y el adiestramiento al que nos someten desde que nacemos, para que seamos todos iguales y poder conducirnos más eficazmente. Nos venden la moto y la compramos sin rechistar. Luego, claro está, llegan las decepciones y las frustraciones, porque no todo el mundo tiene los mismos talentos innatos y no todos servimos para lo mismo. No solo para el deporte o la música; para todo hay que tener talento. Luego, está claro que hay talentos que venden más que otros y, al final, cada uno compra lo que quiere.

      Pero a lo que me refiero en el post es a encontrar, no una simple afición, de las muchas que cada uno podemos tener, sino un propósito. Y para encontrar ese propósito es necesario dejar de mirar hacia fuera, dejándonos embaucar por modas impuestas, y empezar a prestar atención dentro, para elevar la consciencia de uno mismo y hacernos responsables, cada uno, de nuestra propia vida.

      En cuanto a las circunstancias de cada persona, tienes razón. Como tú mismo has dicho; hay gente que está demasiado atrapada como para arriesgar y cambiar de estilo de vida. Es cierto que, en muchas ocasiones, no elegimos nuestras circunstancias, pero siempre elegimos lo que hacemos con ellas. Y el cambio, nadie ha dicho que sea fácil, pero te aseguro que es posible, si uno quiere.

      Aunque insisto en que yo no pretendo convencer a nadie. Cada cual que haga de su capa un sayo y con su vida lo que le parezca, sin joder a nadie. A mí me parece bien.

      Me alegro de que te des cuenta de quién vende motos y quién no.

      Un saludo.

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