Seleccionar página

 Seguro que muchas veces te has planteado un montón de buenas ideas y propósitos con intención de cumplir. El problema es que las buenas intenciones no sirven de nada si no se ponen en práctica con un plan de acción adecuado. Por eso debemos establecer objetivos si queremos recorrer el camino de forma productiva y no como un pollo sin cabeza.

 Para ello te propongo un primer paso, que es analizarte a ti mismo y a tu situación. Así conseguirás trazar un mapa de ruta factible y no habrá decepciones que te hagan abandonar dentro de unas semanas.

 Si quieres tener éxito en alguna empresa es mejor ser persistente y actuar conscientemente, con planificación y estrategia. Pero, para eso, antes debes asentar una base que, por ser tan evidente, parece que muchos olvidan y lo único que consiguen es ir dando vueltas sin rumbo, volviendo una y otra vez al punto de partida.

 No saben lo que quieren y por eso se enfocan en lo que no quieren, obteniendo justamente más de lo mismo (lo que siembras cosechas) y viviendo continuamente en una especie de trampa temporal, como la que atrapó a Bill Murray en “Groundhog Day (El día de la marmota).

 

 

 “Ningún viento será favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige.”

 –Seneca

 

 

 El primer paso es dejarnos de ambigüedades como: “lo que quiero es ser feliz”, o “este año quiero ponerme en forma”, o “me gustaría hacerme rico”. Vale, perfecto. Todo esto está muy bien, pero estaría mejor, incluso empezaría a ser creíble, si dijeras algo más concreto. Por ejemplo; qué es lo que te haría sentir más feliz, qué estás dispuesto a hacer para ponerte en forma, o qué tipo de riquezas valoras.

 

 ¿Qué necesito para empezar?

 

 Necesitamos algo tangible que podamos poner en el punto de mira y a lo que poder disparar. Algo que podamos considerar como un objetivo, porque para alcanzar el éxito en cualquier ámbito y en cualquier grado lo primero que necesitamos es precisamente eso; Objetivos.

 ¿En serio? Si, ya sé que es muy obvio, pero es que realmente hay demasiadas personas que ¡no lo tienen en cuenta!

 Pero ¡cuidado! no conviertas los objetivos en una trampa de la que no puedas salir, porque no has sido claro, y te lleven a la frustración. Deben estar claramente definidos, ser lo más explícitos posible, y ser coherentes con tu personalidad, tus valores y tus capacidades, para que te sientas bien identificado con ellos.

 Mantén un cierto grado de exigencia pero no te pases, ve paso a paso. Ponte metas a corto plazo; estas te llevaran al segundo nivel, el medio plazo, y éste al nivel superior, tu objetivo para final de año.

 Esto no significa que debas proponerte objetivos tan fáciles que no te supongan ningún reto, pues deberían hacerte sentir activo y motivado y ayudarte a crecer solo por el mero hecho de intentar alcanzarlos. Deben suponer un desafío y guardar cierta dificultad que te obligue a superarte, pero deben ser alcanzables para ti.

 Para establecer unos objetivos que sean a un tiempo exigentes, alcanzables y coherentes, en el momento de plantearte embarcar en una misión, es necesario tener en cuenta algunas cuestiones, reflexionar y responder con sinceridad.

 

 

 *No he utilizado el término “realista” porque para mí, en este contexto, el realismo solo es pesimismo disfrazado y puede convertirse en la excusa perfecta para actuar de un modo demasiado conservador. Prefiero las expresiones que has visto.
 

 

 Sé sincero contigo mismo

 

 Aquí no hay aciertos o errores como si se tratase de un examen o un concurso, no existe un decálogo o un manual con las respuestas correctas, simplemente son tus respuestas y serán tan válidas y acertadas como sinceras. Si mientes o no dices toda la verdad solo te estarás engañando a ti mismo.

 Toma el tiempo que necesites para contestar, pero tampoco es preciso que te lo pienses demasiado porque las respuestas deberían fluir de tu interior naturalmente y sin dificultad.

 Si te lo tienes que pensar mucho, tal vez no sean tus intereses, sino otros, los que subyazcan y estén motivando esas dudas y posibles respuestas.

 Verás que en cada punto hay varias preguntas pero tranquilo, no hace falta que respondas a todas y cada una literalmente, solo tómalas como guías. Todas guardan relación ya que la intención es remover tus emociones y hacer que salgan afuera así que, en realidad, una sola respuesta debería bastar en cada bloque. No te compliques y comienza.

 

objetivos

 

 

8 cuestiones a tener en cuenta para establecer objetivos

 

 1.- QUÉ

 Este punto es muy simple y muy obvio; pero, muchas veces, nos quejamos de acertar en el blanco menos que una escopeta de feria y no nos damos cuenta de que somos nosotros los que no hemos sabido enfocar bien el punto de mira. ¿Qué metas me propongo? ¿Qué quiero conseguir exactamente? ¿Cómo tengo de claros mis objetivos? ¿Es mi objetivo una idea que no se va de mi mente o simplemente aparece de vez en cuando? Y, lo más importante: ¿Cuanta coherencia hay entre mis objetivos y mis deseos?

 

 2.- MOTIVACIÓN

  ¿Qué me impulsa a trabajar cada día para alcanzar las metas que me propongo? ¿Cuál es el motivo que me lleva a actuar de este modo? ¿Qué motivo especial y más poderoso que ningún otro tengo para actuar? ¿Qué relación guarda esa motivación con mi sueño? ¿Cuánto me inspira? ¿Cuánto lo deseo realmente? ¿Cómo me veo a mi mismo al alcanzarla? ¿Cómo me hace sentir? ¿Cuánto se corresponde con mis valores?

 

 3.- RECOMPENSA

 ¿Qué hay realmente al final del camino que me he marcado? ¿Si consigo alcanzar ese objetivo, qué es lo que obtengo de verdad? ¿Exactamente, qué es lo que estoy buscando? ¿Cuanto me compensa la recompensa? ¿Qué me hace sentir? Y… ¿Hasta que punto soy capaz de soportar la idea de no conseguirlo?

 

 4.- DONDE ESTOY

 ¿Cuál es mi bagaje? ¿Qué experiencia y conocimientos tengo en relación con el objetivo que me propongo? ¿En qué situación me encuentro exactamente con respecto a ese objetivo? ¿Cuál es el estado de mis capacidades físicas y mentales y emocionales para conseguirlo? ¿De qué recursos y herramientas dispongo? ¿Cuáles son mis puntos fuertes? ¿Y mis debilidades? ¿De qué manera y hasta qué punto me impulsa o me frena todo esto?

 

 5.- ACTITUD

 ¿Qué estoy dispuesto a hacer para conseguir mis objetivos? ¿Qué no haría jamás? ¿Hasta qué punto tengo una mentalidad abierta y estoy dispuesto a aprender lo que sea necesario? ¿Cuanto estoy dispuesto a aprender y aceptar nuevas ideas? ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a dejar atrás mis prejuicios y creencias en favor de mi objetivo? ¿Cuanta predisposición tengo para la acción, por complicada o dura que resulte?

 

 6.- COMPROMISO

 ¿Hasta qué punto soy consciente de todo lo que requiere la consecución de mis objetivos? ¿Entiendo y acepto la responsabilidad que mi reto puede exigir de mí? ¿Qué precio estoy dispuesto a pagar? ¿En qué medida estoy dispuesto a comprometerme? ¿Cuánto soy capaz de aceptar ese compromiso, libre y voluntariamente?

 

 7.- CUÁNDO

 ¿Cuándo me propongo alcanzar mi meta exactamente? ¿Cuánto tiempo creo que voy a necesitar para conseguirla? ¿Realmente soy capaz de establecer una fecha límite para lograrlo? ¿Estoy dispuesto a empezar ya a dar los primeros pasos para cumplir el primer plazo? ¿Cuando voy a empezar? ¿Qué día y a qué hora exactamente?

 

 8.- PARA QUÉ

 Esta es, sin duda, la cuestión más importante de todas. No necesita ningún acompañamiento ni aderezo. Simplemente pregúntate ¿PARA QUÉ quieres lograr ese objetivo? ¿Para qué tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanta vuelta de tuerca, y tanto responder preguntas? Si resulta que tu para qué resuena dentro de ti con más fuerza que cualquier excusa que se te pueda ocurrir, entonces no lo dudes; esa es tu meta y tu misión.

 

 

 Conclusión

 

 Cuando acabes de responder no le des más vueltas. Solo ten claro que todo esto, al final, no es más que un pacto que has hecho contigo mismo así que no tienes por qué rendir cuentas a nadie más. No es por meterte presión; pero, recuerda que si fallas te fallarás solo a ti mismo.

 No es lo mismo trabajar bajo presión, lo cual me parece algo negativo, que trabajar con tensión, lo cual me parece algo muy positivo y necesario para que las cosas salgan bien. Confío en que tengas la tensión suficiente.

 Si has sido valiente y sincero ya tienes tus objetivos. Ahora déjate de teorías y empieza a planificar, bien tú solo o bien con la ayuda de alguien, el trabajo que habrás de realizar para alcanzar ese objetivo que ahora ya tienes claro.

 Es el momento de pasar a la acción.

 

Gracias por formar parte de este proyecto y

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y “ayudo a la gente a ayudarse”. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de “vivir en coherencia; más y mejor”.

 

Suscríbete a setuelcambio

Únete a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones

You have Successfully Subscribed!

Pin It on Pinterest

Share This
A %d blogueros les gusta esto: