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 Este post va dedicado a aquellas personas que desean cambiar de estilo de vida. Personas que sienten la necesidad de hacer algo diferente y cambiar, pero no se atreven a dar el primer paso porque piensan que ya es demasiado tarde para ellas.

 Son personas que tienen ya una edad y creen que se les ha pasado el arroz o han perdido el tren, como prefieras decirlo, y piensan que ya nada pueden hacer para alcanzar aquellos sueños que un día tuvieron y que se pierden ahora en el olvido para reaparecer, de vez en cuando, con cierto aroma nostálgico y aire de reproche, por no haber sido atendidos.

 Pues bien; éste post es para decirte que nunca es tarde, que quien quiere puede hacerlo y que todo ese rollo de la edad no es más que una excusa recurrente. Un prejuicio como cualquier otro.

 Yo creo firmemente que todo el mundo puede tomar el control de su vida y darle el giro que quiera, siempre que se lo proponga en serio. Si bien es cierto que cada individuo tiene su momentum.

 

 ¿Qué es el momentum?

 

 Me refiero a ese lapso de tiempo, más o menos largo, que se distingue y se diferencia del resto de la vida por ser más propicio a conseguir aquello que uno se propone y se considera como una oportunidad.

 La palabra momentum, en latín, significa momento y fue usada por el físico y matemático Isaac Newton para describir un cuerpo en movimiento. Es una deformación de la palabra movimentum, formada por el verbo movere (mover) y el sufijo -entum (que indica estado físico).

 Podemos considerar al momentum como ese lapso en el que encontramos el impulso que nos pone en marcha. Es esa causa que nos empuja a mover el culo, acercarnos a nuestro objetivo y mantenernos firmes durante el trayecto, hasta conseguir el efecto deseado.

 Pero tengamos en cuenta que cada persona vive este momentum a su manera. Cada cual tiene que pasar por su propio y singular proceso para cambiar de estilo de vida.

 Ahora no vayamos a utilizar esto también como excusa, alegando que ese momentum ya se ha pasado o no ha llegado todavía. Eso no es más que miedo a salir de la zona de confort. Sí; miedo y pereza. Siendo conservador, es decir, cobarde y perezoso, nunca conseguirás nada diferente a lo que ya tienes ahora.

 

 “Un conservador es un hombre demasiado cobarde para luchar y demasiado gordo para huir”.
Elbert Hubbard

 

 

momentum cambiar vida

 

 

 Tu momentum ya está aquí

 

 El momentum no viene cuando a él le da la gana, es más, ni siquiera viene. El momentum siempre está ahí, latente, esperando a ser activado. Y solo tú puedes hacerlo, si quieres.

 No esperes a que nadie más lo haga y deja de esperarlo porque no es algo físico o con vida propia. Tu momentum nunca va a llegar porque ya está contigo.

 Tu momentum tienes que crearlo tú, te lo tienes que inventar y darle forma. Lo mejor de todo es que puedes hacerlo tantas veces como quieras. Las oportunidades nunca vienen o se van; la materia prima siempre está ahí, la tienes tú guardada.

 Lo único que hace falta es determinación para dar el primer paso que te acerque a tu meta y tener confianza en ti mismo. A partir de ahí todo lo demás irá llegando poco a poco, sin prisas pero sin pausas.

 Y ahora me vas a disculpar porque voy a hablar un poco de mí mismo. Me vas a permitir que te cuente algo de mi historia personal. No es por ego, lo hago porque es la historia que mejor conozco y creo que puede servir como ejemplo de que se puede cambiar de forma de pensar, de creencias y de vida a cualquier edad.

 

 cambiar de estilo de vida momentum

 

 

 ¿A qué esperas para cambiar?

 

Durante muchos años fui uno más de tantos trabajadores por cuenta ajena. Pasaba la vida de casa al trabajo, del trabajo a casa y poco más.

No tenía formación académica reglada. Mi formación era autodidacta o no reglada y sin reconocimiento oficial, por lo que no podía acceder a empleos cualificados.

Era uno más del montón y me machacaba trabajando en empresas ajenas. Hacía cosas que no me gustaban, en lugares que detestaba, con personas que no tenían mucho en común conmigo, sólo para percibir un triste sueldo con el que pagar facturas; nada más. ¿Te suena de algo?

Nunca ahorré nada, no porque no quisiera sino porque el sueldo no daba para mucho. Ahora sé que eso no es más que otra excusa y que, con mejor organización, sí podía haber ahorrado. Pero eso es pasado y ahora ya no importa.

El caso es que, trabajando de ese modo, nunca conseguí nada más que sobrevivir. Jamás me sentí realizado ni satisfecho con lo que hacía.

Aun cuando me dediqué a lo que más me gustaba entonces, que es el deporte del culturismo y el fitness, ejerciendo como instructor y entrenador en diferentes gimnasios, lo hacía de un modo adulterado. Trabajaba para otros que no valoraban mi labor alejándome de la verdadera esencia de mi sueño de entonces.

Pero, la verdad es que sólo hacía lo que había aprendido que debía hacer. Hacía lo que creía que tenía que hacer. Hacía aquello para lo que el sistema y el entorno me habían preparado. Y no lo digo como queja, lo digo como reconocimiento de una elección propia errónea.

Así de equivocadas eran mis creencias y así de confundido estaba yo.

 

 

cambiar de estilo de vida

  

 

 La vida no puede ser solo eso…

 

 Por eso, hace ya unos años, decidí dejar de prostituirme y vender baratos mi tiempo y mi dedicación. Me juré a mi mismo que ya jamás lo volvería a hacer por muy mal que pintasen las cosas. Y así ha sido desde entonces.

 Decidí jugarme lo que me quedaba de dignidad a una sola carta y aposté por mí mismo. Pasara lo que pasase seguiría hasta el final con mi idea y moriría con las botas puestas, si fuese necesario, pero no reblaría jamás.

 No fue fácil ni barato, tuve que pagar un alto precio. Tuve que vencer resistencias propias y extrañas. Tuve que renunciar a muchas cosas y perder otras tantas. Aprendí a ignorar críticas y juicios ajenos de quienes no entendían ni respetaban mi decisión. Aquellos que se empeñaban en decirme cómo vivir mi vida.

 Tuve que aprender a ignorarlos; ignorar a los ignorantes. Aprendí a ignorar y perdonar a quienes no aceptaban mi nueva situación porque ponía en evidencia la suya propia. Quienes tratan de pararte dejan ver sus miedos y sus prejuicios.

 Pero, sobre todo, tuve que aprender a ignorar a esa voz interior que siempre repetía las mismas falacias y gilipolleces que me decían mis mayores cuando yo era un niño.

 

 “Tus creencias no son más que contratos sentimentales que has firmado cuando niño con tu familia”.
Alejandro Jodorowsky

 

 Entre otras muchas cosas, tuve que aprender a desaprender todas esas creencias limitantes y abrir mi mente a nuevas ideas. Es como abrir las ventanas y dejar entrar aire fresco.

 Tuve que aprender la diferencia entre el apego y el amor para poder aprender a desapegarme de todo. Aprendí a no esperar nada de nadie, sin sentir rencores ni resentimientos.

 Así aprendí a conocerme, entenderme y amarme de verdad. Se vive más tranquilo y feliz de este modo y sólo así se puede llegar a entender y amar a los demás.

 

 

 Conclusión

 

 Cuando te abres a nuevas ideas y te desapegas de todo, empiezas a ver posibilidades que antes ni imaginabas. Entonces ves tu momentum y te das cuenta de que siempre estuvo ahí.

 Así fue como vi la oportunidad de vivir haciendo algo que me encanta y que no necesariamente tiene que estar relacionado con mi vida anterior. En mi caso es el coaching pero, para ti, puede ser cualquier otra cosa que te guste.

 

 “En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”. 
Eugenio Trias

 

 Todo esto, que se lee en muy pocos minutos, en realidad, fue un proceso que duró varios años. Tenía que limpiar la porquería y sacar la basura acumuladas durante cuatro décadas y eso no es tan sencillo. ¡Sobre todo cuando estás tú sólo!

 Pero, si se quiere, se puede hacer. Sí se puede cambiar de estilo de vida a cualquier edad. Es cuestión de determinación y, como digo siempre, de coherencia.

 Hay muchas historias más o menos motivadoras de personajes famosos, todos conocemos alguna. Pero ésta es la mía, o parte de ella, y la comparto contigo porque yo no soy nadie famoso, soy un tipo normal. Si yo he podido cambiar tú también puedes hacerlo.

 Mi momentum no ha hecho más que empezar y ojalá que el tuyo también y pronto te des cuenta de ello y lo aproveches.

 Pero, como de costumbre, ten presente que yo no doy consejos a nadie; solo escribo para que quien quiera entender entienda. Es tu vida, tú verás lo que haces con ella.

 

 Gracias por estar ahí.

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y “ayudo a la gente a ayudarse”. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de “vivir en coherencia; más y mejor”.

 

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