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 Hoy te voy a plantear la primera cuestión de las muchas que espero ir poniendo sobre la mesa. Vamos a tratar de descubrir si eres lo que yo llamo un aprendedor inquieto

Esto se puede confundir con lo que algunos llaman emprendedores del conocimiento, o lo que otros llaman un knowmad. Aunque, como verás a continuación, hay algunas diferencias.

 

 

 

¿Qué es un emprendedor del conocimiento?

 

 Emprendedor del conocimiento es aquel que emprende un negocio en el que ofrece su talento y sus conocimientos empaquetados a modo de servicios o infoproductos, que es otra palabra nueva para definir una serie de productos basados en la transferencia de información.

 Estos infoproductos pueden ser cursos, tutoriales, talleres, conferencias, clases maestras, libros, etc. Todo ello tanto en formato clásico, físicamente, como, sobre todo, en formato digital a través de internet.

 En cuanto a los servicios, pueden ser muy variados. Desde asesoría y consultoría de todo tipo, a procesos de acompañamiento a personas, tipo coaching o realización de proyectos digitales, etc.

 

 

¿Y un knowmad?

 

Knowmad es un neologismo anglosajón, muy de moda, inventado por un tal John Moravec, que combina las palabras know (conocer o saber) y nomad (nómada). Viene a significar algo así como nómada del conocimiento.

 Este término sirve para identificar a un tipo de personas, generalmente emprendedores del conocimiento, capaces de establecer su espacio de trabajo casi en cualquier momento y lugar, sin ningún tipo de límites o restricciones físicos o geográficos.

 Estas personas se dedican a intercambiar información e ideas, como hemos visto antes, provenientes de sus conocimientos multidisciplinares, con otros profesionales para después ofrecer una serie de productos o servicios a su público objetivo.

Por las características de su perfil, suelen estar relacionadas con la tecnología, el mundo online y las redes sociales.

 

 

 ¿Eres emprendedor?

 

Me he sentido tentado de utilizar la expresión emprendedor, tan recurrente y también tan de moda en estos tiempos, pero es que realmente no tengo muy claro lo que es. Además, la palabra emprendedor se asocia, sobre todo, a aspectos profesionales y aquí vamos más allá.

 No sé si por emprendedor se entiende que es el clásico trabajador autónomo de siempre. El empresario de toda la vida, un profesional liberal, o el también moderno y anglosajón freelance.

 Aunque, realmente, todos siguen siendo autónomos y, un emprendedor, en sentido estricto, es: “Alguien que acomete y comienza una obra, un negocio o un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro“. Probablemente, será una mezcla de todos ellos. ¿Quién sabe?

 En cualquier caso, según la definición oficial, creo que podría considerarse como emprendedores a muchas más personas de las que pensamos. Realmente, todos somos emprendedores por naturaleza, solo que no todos desarrollamos esta cualidad. Quizá, debido al adiestramiento al que nos somete el sistema, desde la infancia, para reprimir nuestro potencial y nuestra creatividad.

 Personalmente me identifico mucho más con el término que encabeza este post, aprendedor inquieto, no solo en el ámbito laboral o profesional sino en todos los ámbitos de la vida. Y te voy a explicar por qué.

 

 

 ¿Por qué aprendedor inquieto?

 

Para empezar, prefiero utilizar el término aprendedor inquieto antes que nowmad porque, a mí, sin menospreciar a nadie, me gusta más expresarme en mi idioma.

Y es que, el español, es muy rico y variado. Además, para eso lo he mamado y estoy en mi casa. Sí, ya sé que a muchos les parecerá que estoy desfasado; son esos que utilizan el inglés para todo, aunque estén hablando con su prima, la del pueblo.

 Pero que quieres que te diga, me da igual. Ni utilizar algunas palabras de otro idioma, metiéndolas a la fuerza, te hace más inteligente, ni utilizar tu propio idioma en tu casa te hace menos. Que cada cual haga lo que le parezca.

 En cuanto a la expresión emprendedor del conocimiento, reconozco que me siento más cerca de ella; pero creo que mi trabajo consiste en ir más allá del mero conocimiento de algo, una materia o profesión, sea la que sea, y tratar de alcanzar algo más sostenible que poder transmitir.

 Estoy convencido de que nunca dejaré de aprender, por eso prefiero llamarme aprendedor en lugar de emprendedor.

 

 aprendedor inquieto

 

 

¿Qué es un aprendedor inquieto?

 

Después de haber visto brevemente los otros dos conceptos, ahora vamos a centrarnos en el término que nos interesa. Vamos a ver que es un aprendedor inquieto.

 De la palabra inquieto, aunque tiene alguna acepción más, me quedo con lo obvio: Que no está quieto. También con su segunda acepción, según el diccionario de la RAE: Propenso a promover o efectuar cambios.

 Estamos hablando de personas que sienten la necesidad de hacer cosas para lograr sus metas y alcanzar sus sueños. Persona que no se acomodan en su burbuja, esperando a que las cosas pasen, y son valientes a la hora de tomar decisiones y aplicarlas.

 Sobre todo, son personas que se mantienen activas. Unas veces PRO, aceptando retos, y otras RE, reparando errores (nadie es perfecto). Pero nunca son pasivas. Asumen riesgos y responsabilidades tomando el control de sus vidas.

 En cuanto al término aprendedor creo que no hace falta explicar demasiado: Que aprende.

 Me refiero a esas personas que toman nota de sus experiencias, acertadas y erróneas, para aprender de ellas y mejorar. Pero, no para colgarse medallas e inflar su ego, con sus experiencias positivas, o utilizar las negativas como excusas para instalarse en la queja y el victimismo.

 Son personas que saben que no saben nada, como el viejo Sócrates.

 Hacen honor a la palabra aprendedor con vehemente entusiasmo y, en ese afán de aprender, aprenden lo suficiente como para poder enseñar alguna cosa, o muchas, a otros aprendedores, también dispuestos a escuchar.

 

 “Cuando el oído es capaz de comprender,

  aparecen los labios que han de llenarlo con sabiduría”.

 –El Kybalion

  

 

 El aprendedor inquieto y el desarrollo personal

 

Aún queda otra característica de todo buen aprendedor inquieto que, no por dejarla para el final es menos importante. De hecho, es la característica principal.

 Un buen aprendedor inquieto siente una gran necesidad de autoconocimiento, es decir; de observarse y cuestionarse a sí mismo, sin juzgarse, para adquirir conciencia de su SER interior. Continuamente está evolucionando en su desarrollo personal, trabajando en la gestión del cambio. Sabe que el cambio es la única constante.

 No se limita a, simplemente, adquirir conocimientos y ya está. Procura siempre desarrollar su sabiduría, buscando el aprendizaje que brota de su interior a través de la experiencia, la práctica y la introspección.

 En definitiva, un aprendedor inquieto es alguien que siempre está aprendiendo de sí mismo, sobre sí mismo.

 Creo que esto resume el carácter de este blog y a quién va dirigido. Si eres un aprendedor inquieto y estas decidido a ser tú el cambio, este sitio es para ti.

 Pero, te recuerdo que lo que vas a encontrar aquí, nunca se puede considerar como directrices o lecciones de nada. Yo no doy consejos a nadie, sólo escribo para que quien quiera entender entienda.

 Dicen que a buen entendedor pocas palabras, así que no me extiendo más.

 

Gracias por formar parte de este proyecto y

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y ayudo a la gente a ayudarse. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de vivir en coherencia; más y mejor.

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