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¿Alguna vez te has parado a pensar cómo sería tu vida ideal? Y no me refiero solo a fantasear con esto o aquello; con cosas que te gustaría ser, hacer o tener.

 Todo eso está genial y estoy seguro de que sí lo habrás hecho alguna vez. Todos solemos fantasear y a todos se nos da muy bien.

 Pero, con lo que te estoy planteando hoy, me refiero a algo más que echar a volar la imaginación y soñar un poco con tener cosas que ahora no tienes. Me refiero a experimentar y disfrutar de la vida que realmente deseas vivir y que encaja perfectamente contigo.

 Me explicaré un poco mejor. Una cosa es soñar o, como hemos dicho, fantasear y otra cosa es tener conciencia de todo cuanto realmente podrías llegar a ser, hacer, tener. Todo eso que podrías experimentar y disfrutar si, realmente, te lo propusieras. Por supuesto, teniendo en cuenta tus principios, tus valores, tus talentos y tus capacidades.

 Aunque en un principio pueda sonar a lo mismo, enseguida te darás cuenta de que hay una gran diferencia y esa diferencia es lo que distingue a quienes se pasan la vida soñando de los que hacen realidad sus sueños.

 Los primeros son expertos en procrastinar, resignarse y conformarse con lo que tienen, mientras los segundos son eternos estudiantes de sí mismos y de su entorno y a la vez especialistas en actuar para alcanzar sus metas.

 Ésta, precisamente, podría ser la clave para establecer quién es cada cual en esta división de caracteres. El simple hecho de tener unos objetivos propios (a corto, medio y largo plazo), un proyecto de vida personal, y trabajar inteligentemente y en coherencia por y para él.

 

 

¿Cómo sería tu vida ideal?

 Cuando preguntas a la gente cómo les gustaría vivir, cómo sería su vida ideal, muchos no saben ni que decir porque es algo que nunca se han planteado seriamente (insisto en que fantasear, solo, no sirve).

 Y otros muchos, la mayoría, te dan respuestas muy ambiguas y muy similares, como si hubiesen salido en cadena de una fábrica de producción de estereotipos.

 Después de hacer una simple investigación en diferentes sitios web, preguntando cómo sería tu vida ideal, para saber qué es lo que la gente querría en su vida, algunas de las respuestas más recurrentes son: Mi vida ideal sería una en la que pudiera…

 

  •  “Estudiar una carrera, encontrar un buen empleo y formar una familia”.

¿En serio? No se me habría ocurrido. Pero no dicen si realmente les gustaría estudiar o lo harían solo para tratar de posicionarse o para complacer a alguien, ni dicen qué es para ellos un buen empleo.

 

  •  “Tener un trabajo fijo que me guste y me proporcione una estabilidad económica”.

Pero no dicen qué clase de trabajo es el que les gustaría desempeñar y en el que se sentirían realizados.

 

  •  “Viajar por el mundo y aprender cosas nuevas para aumentar mis conocimientos”.

Pero no dicen qué lugares querrían visitar y conocer, ni qué cosas aprender.

 

  •  “Ganar un premio grande en la lotería”.

Pero no dicen para qué; qué les gustaría hacer con el dinero del premio.

 

 No voy a ser yo quién critique esas respuestas, ni mucho menos. Son tan respetables como la que más. Pero ¿no te parecen tópicos muy manidos? ¿No te parecen respuestas demasiado típicas y estereotipadas?

 Son respuestas que no tienen mucha sustancia y con un punto en común. En ningún caso, las personas que responden así, ofrecen nada a cambio. No dicen qué estarían dispuestos a dar ni se plantean qué podrían hacer para conseguir lo que quieren. No están comprometidas con su objetivo.

 Se limitan a seguir soñando mientras se comportan como siempre, como está mandado; viendo un poco de telecultura y comiendo algo rico, rico…

 

vida ideal

 

 

 Estamos adiestrados

 Siempre hablamos de tener ilusiones y luchar por ellas, pero para la mayoría de la gente esas ilusiones nunca pasan de ser eso; simples ilusiones de sueños que no se cumplen. O mediocres sueños cumplidos, que desembocan en una frustrante vida de mediocridad.

 La mayoría de esas ilusiones caen en saco roto, perdiéndose en el tiempo y el olvido. Sus dueños se han dejado llevar por la monotonía, el aburrimiento y el desdén hacia su propio espíritu. Están condicionados por una serie de creencias axiomáticas, impuestas, que les limitan terriblemente.

 Se dejan influir por un sistema en el  que está mal visto tener pensamientos diferentes a la mayoría y salirse de la norma. Ni te cuento lo que supone, en dicho sistema, tener aspiraciones más altas que la media de las demás personas.

 En general, nos comportamos como nos dicen que tenemos que hacerlo, para no sobresalir ni llamar demasiado la atención. Nos han adiestrado para no molestar y ser políticamente correctos. Para ser unos perfectos ignorantes de nuestro potencial y así no amenazar la estabilidad de quienes dirigen dicho sistema. Nos convertimos en títeres fáciles de manejar y en números, o dígitos, fáciles de controlar.

 

 

 La realidad es que no tiene por qué ser así

 Todos nacemos con una misión, un propósito de vida, pero, muy pocos son capaces de escuchar a su voz interior. Menos aún los que, habiendo escuchado lo que les dice su conciencia, se atreven a seguirla.

 Pero algunas personas van más allá, de una forma clara y abierta.

 Esas personas exponen sin miedo lo que realmente desean para sus vidas y enfocan su energía en realizar las acciones necesarias para conseguirlo.

 Y son esas personas las que, siendo coherentes, consiguen alcanzar el éxito en la empresa de vivir, alcanzando su vida ideal, según el estilo de vida que ellos desean.

 

 “Si un hombre no puede seguir el paso de los demás, posiblemente es porque escucha un ritmo diferente. Dejad que siga la música que escucha, por muy lejos que le lleve.”

 –Henry David Thoreau

 

 Pero para poder alcanzar ese objetivo, para poder alcanzar tu vida ideal, necesitas un plan. Y en ese plan juega un papel muy importante la actividad que desarrolles profesionalmente. A menos que seas el heredero de una gran fortuna, tendrás que pasar muchas horas de tu tiempo haciendo algo para ganarla.

 Pasamos más de un tercio de nuestra vida dedicándonos a nuestra actividad profesional, y eso es mucho tiempo. Mejor que sea, entonces, algo gratificante y edificante para ti o la vida de tus sueños te quedará bastante lejos.

 

vida ideal

 

 

 Para conseguir tu vida ideal encuentra tu trabajo ideal

 Creo que, a menos que tengas vocación de ermitaño, a ti, como a todos, te gustará vivir bien. Me refiero a vivir con todas tus necesidades básicas bien cubiertas y con la posibilidad de poder permitirte algún que otro capricho adicional, aunque sea de vez en cuando. ¡Eso como mínimo!

 La verdad es que es nuestro derecho aspirar a lo máximo que podamos llegar, está en nuestra naturaleza. Conformarnos con menos no es normal.

 

 “Lo que un hombre puede ser, debe ser.”

 Abraham Maslow

 

 Pero también es una realidad que, tal y como está montado este tinglado, para poder conseguir las cosas que nos proporcionan el famoso estado de bienestar, necesitamos dinero para comprarlas.

 Por supuesto, cada uno es libre de elegir la forma que quiera para conseguir ese dinero (siempre que sea legal y honesta) y la forma de hacerlo puede ser muy variada.

 Por eso muchas personas se pasan la vida suspirando por su trabajo soñado, ese que les permita vivir el estilo de vida que desean. Pero, mientras, se emplean en otros trabajos que no tienen nada que ver con su vida ideal y que jamás aparecen, ni por asomo, en ninguno de sus sueños.

 Y no se dan cuenta de que por el camino, soñando, se les escapa el tiempo y la vida.

 

 “Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz”.

 –Cristóbal Colón

 

 

 Entonces ¿Cómo conseguir el trabajo ideal?

 Tal vez lo más sencillo, y lo más coherente, sería hacer las cosas al revés y empezar a enfocarte en tu vida soñada, en lugar de dejarla para después.

 El trabajo ideal no es la causa sino el efecto. Mientras que, la vida de tus sueños, sí es, o debería ser, la causa y no el efecto.

 No te apasiones con tu profesión. Mejor, hazte profesional de aquello que te guste y se te de especialmente bien. Busca tu propósito. Es mucho más fácil y gratificante, te lo aseguro.

 Dicho de otro modo: En lugar de esperar a apasionarte con algo que probablemente elegiste hace tiempo, condicionado por tus circunstancias de entonces, y que quizá no sea lo que siempre te hubiese gustado hacer, dale un giro a tu vida. Ten coraje y empieza a convertir lo que más resuene contigo en algo más que una afición cara (o barata, no sé).

 He conocido a muchas personas que han sacrificado sus sueños por un empleo cualquiera durante muchos años de sus vidas. Pero la buena noticia es que, aquellos que se han dado cuenta del error, y han tenido valor e inteligencia para empezar de nuevo, han llegado a conocer su vida ideal, o están en el camino para conseguirlo.

 

 

 Resumiendo

 Cada uno elije cómo se gana la vida, siempre tenemos la opción de elegir. Incluso hay quien se da cuenta de que la vida no hay que ganársela sino que venimos a ella para vivirla.

 Pero por hoy no voy a insistir más. Mi única intención con este post es hacerte reflexionar. Así que voy a dejar las recomendaciones y los tips para otra ocasión.

 Lo único que te puedo decir, por ahora, es que si lo que más te gusta hacer no te genera suficientes ingresos, puedes encontrar otra actividad, digna de ti, que sí lo haga y sea compatible con la primera (te invito a revisar este post).

 Pero, como siempre, recuerda que yo solo soy un mensajero, y no aconsejo a nadie. Solo escribo para que quien quiera entender entienda.

 

Gracias por formar parte de este proyecto y

Recuerda que somos el cambio

 

Mi nombre es Alberto Corbas y “ayudo a la gente a ayudarse”. Acompaño en sus procesos a personas que buscan un cambio real, profundo y sostenible, con el propósito de “vivir en coherencia; más y mejor”.

 

 

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